Mostrando entradas con la etiqueta Boletínes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Boletínes. Mostrar todas las entradas

viernes, 10 de julio de 2009

El Problema

Hablando de la situación actual de Nicaragua, algunos dirán que todo se debe a los gobernantes. Estos son calificados entre otras cosas, como agentes feudales que procuran sus propios intereses y los de sus amos. Gobernando con flagrante injusticia y muchas veces de forma ilegal.

No faltaran aquellos que culparán el estancamiento económico- extrema pobreza- a las políticas neoliberales, conocidas hoy en día como el “capitalismo salvaje”. Con seguridad otros tantos con estadísticas en mano, atribuirán nuestro fracaso al modelo de economías planeadas centralmente, aplicado en los años ochenta, defendiendo férreamente el sistema de libre mercado. Para nuestra tristeza estamos cumpliendo treinta años de vivir en la miseria.

Una y otra vez escuchamos que el culpable de nuestra desdicha es el imperialismo norteamericano, que aprovechando su fortaleza militar, se convierten en verdaderos injerencistas. Los atacados se defienden: fue la “URRS y Cuba”, ahora el ALBA, Chávez e Irán. ¿Serán ellos o nosotros los nicas los artífices de nuestros males?

Incluso, en este baile de sospechosos saltan a relucir los medios de comunicación. Aquellos que comparten una filosofía política que se identifica con la centro derecha, sostienen que los medios de izquierda desinforman y manipulan al pueblo. Estos últimos, como sienten que les insultan a su madre, responden insultando a las madres y a abuelas de los primeros. Al final, un verdadero teatro que está terminando con la dignidad y credibilidad de esa profesión.

Existen muchísimos dedos que continúan culpando a los empresarios, diciendo que si tan solo estos fueran innovadores, no se coludieran con políticos y pagarán sus impuestos, otro gallo nos cantara. Empresarios que a la vez se quejan de la falta de buen capital humano para administrar exitosamente sus empresas. ¿Existirán en Nicaragua o no empleados competentes, íntegros y productivos?

Las voces también atacan a la sociedad civil. Muchos se preguntan: ¿dónde está el pueblo organizado trabajando por el bienestar del país? ¿No será que todos, sí, todos, esperamos que el gobierno satisfaga nuestras necesidades? ¿Existirá sociedad civil en Nicaragua? Lo mas fácil sigue siendo esperar que los demás asuman las responsabilidades que yo eludo y culpar a estos por nuestros errores.

Así, podremos continuar filosofando acerca del origen de nuestro mal. Atribuyéndole la culpa siempre a los demás sin tomar en cuenta que el problema es, que nadie sabe cúal es el problema y que la solución esta en nuestras manos y no en la de otros.

sábado, 11 de abril de 2009

“Que estudiaste vos?”

Dicen que una nación grande es la que permite a sus ciudadanos soñar grande, si esto es cierto, está más que claro que estamos a años luz de ser una Gran Nación; pero sería trillado y hasta injusto echarle toda la culpa a la clase política.

Está claro que la falta de iniciativa en inversiones para el sector Educación es una cuenta pendiente de los últimos gobiernos, pero este ensayo no se trata de ellos, sino del papel que han jugado los jóvenes en el contexto actual y cómo desde el momento en que escogen su carrera profesional, ya están condenando al país a un futuro de miseria sin protagonismo en la trama global. Un dato que seguramente las firmas de encuestas y las instituciones que trabajan con la educación ignoran, es el motivo por el cual los jóvenes escogen su carrera; como universitario y partiendo de mi observación, he concluido que las razones para escoger una carrera rozan lo banal y palpan lo mundano. Es increíble la cantidad de universitarios que escogen su futuro intentando emular la elección de alguna amistad, o bien, para asegurarse de estudiar la educación superior con su yunta de secundaria, quienes por otro lado, se han basado en razones igual de superficiales para elegir su carrera, ya sea siguiendo los pasos de los padres u otro miembro de la familia, o por insistencia de estos; sin embargo el caso más abundante, pero no el menos iluso, es la imagen errada del título que obtendrán, y/o el sonido seductor que representa. Esto se debe a la poca formación integral que poseen los estudiantes y lo escaso que es su conocimiento en la realidad nacional y el perfil laboral disponible.

Existe un eterno debate sobre cómo Nicaragua saldrá de la pobreza, y cuál es el camino más viable para alcanzar el desarrollo, lamentablemente los jóvenes se preocupan más por estos dilemas políticos (de derecha o izquierda) que en identificar el aporte que pueden brindar al desarrollo del país. Aunque parezca una declaración muy atrevida desde mi punto de vista no existe tal debate, solo existe una manera posible para que el país alcance un nivel de vida decente: Atraer inversiones. Un país que no es capaz de atraer inversión es un país condenado. Pero que papel pueden jugar los jóvenes? y cómo influyen desde el aula en el éxito o hundimiento del país?

Siguiendo ejemplos como China e India, los dos destinos de inversión por excelencia del momento, podemos ver que ambos países hicieron fuertes incrementos en sus presupuestos de educación y ajustes importantes en sus requisitos para invertir en el país. Pero eso no lo es todo, un inversionista busca mano de obra, y no solo de la barata, sino que también una fuerza laboral competente a la altura de las potencias mundiales, y si echamos un vistazo a las cifras universitarias en ambos países, podemos ver que solo en China se gradúan casi el triple de estudiantes en carreras de ingeniería y matemáticas, que en licenciaturas o sociologías, mientras que en India existe una población bilingüe de más del 60%. Esto significa que además de poder realizar productos de mayor valor agregado, también pueden realizar innovaciones en investigación y desarrollo tecnológico para las multinacionales instaladas en cada país.

Estos jóvenes en China e india están empujando su país a la modernización en mayor medida que sus gobiernos. Debe de parecerle curioso a un estudiante Nicaragüense que en ambos países la política importa poco, por no decir nada. Lo que si importa es participar y competir en el contexto global. En Nicaragua, y en Latinoamérica en conjunto, hay que dejar a un lado la actitud conflictiva, y buscar cómo educar a más ingenieros para poder producir bienes listos para competir en un mercado global, ante una crisis que augura un limitado número de consumidores dispuestos a pagarlos. No esperemos que el gobierno dirija las aptitudes de los jóvenes, este es una tarea para la sociedad civil. En el tema de la educación, es conveniente antes de buscar culpables vernos en el espejo de vez en cuando y hacernos las preguntas difíciles: Que voy a estudiar? y Por qué?

“Ayuda” Externa

Hemos escuchado en los medios últimamente mucho sobre la ayuda económica que recibe Nicaragua. Existen básicamente dos tipos de fondos que reciben países como Nicaragua: créditos concesionales y donaciones. Ambos métodos de financiamiento son condicionados.

Los créditos concesionales o préstamos blandos se otorgan a países que no están en condiciones de pagar intereses crediticios a niveles de mercado. Estos préstamos a largo plazo y con intereses reducidos se otorgan bajo el compromiso del beneficiario de mantener estabilidad macroeconómica con políticas monetarias responsables, promoviendo un endeudamiento saludable. El propósito de estas condicionalidades es reducir el riesgo que asume la institución financiera que facilita el crédito.

Las donaciones son transferencias de fondos que facilitan los países donantes. Estos fondos también tienen condiciones. En la mayoría de los casos los fondos vienen destinados a un sector, por ejemplo la educación rural. Estos fondos también son sujetos a compromisos, generalmente los donantes exigen garantizar la gobernabilidad o luchar contra la corrupción. Las condiciones son prerrogativa del donante y van en función de objetivos claros dentro de su política exterior. Estas donaciones pueden ser suspendidas si el donante estima que los fondos no están alcanzando las metas establecidas. Los fondos también son susceptibles a la opinión pública dentro de los países donantes, los fondos pueden ser suspendidos si un segmento grande o influyente de la población así lo exige.

Es ventajoso no pensar en estos fondos como una “ayuda” ya que muy rara vez son un ejercicio meramente caritativo, pensar en los fondos como una inversión es mucho más acertado. Esto no significa que sea un acto egoísta. Para que un financiamiento sea sostenible tiene que concebirse como una inversión y no una caridad. Una donación que contribuye al presupuesto del país tiene que tener como objetivo un futuro donde el presupuesto sea sostenible mediante las recaudaciones tributarias. Un préstamo para construir una carretera tiene que garantizar que el país pueda financiar el mantenimiento vial; y que el desarrollo de la región beneficiada genere ingresos para poder pagar el préstamo. Estas serian inversiones con resultados tangibles tanto para el donante como para el beneficiario.

Las donaciones deben generar estabilidad y prosperidad y esto, a su vez, debe redundar en beneficios para el país donante. Si el desarrollo económico de nuestros países evita la migración hacia países donantes, hay un beneficio para ambos actores. Si el fortalecimiento de las instituciones judiciales en nuestros países impide que se instalen grupos terroristas y/o narcotraficantes, entonces el donante fortalece su seguridad nacional. Estos son algunos ejemplos de áreas donde se enfocan los donantes, beneficiando a nuestros países y satisfaciendo sus objetivos domésticos. Cabe mencionar que en algunas ocasiones los fondos lleven consigo exigencias mezquinas que pretenden comprar voluntades políticas o extraer favores económicos. Las donaciones nunca deben estar atadas a arreglos quid pro quo que obedezcan a ambiciones políticas de los gobiernos donantes.

En el contexto de la crisis financiera mundial los fondos disponibles para nuestros países probablemente se limiten. Es fundamental que nuestros gobiernos conserven el apoyo que reciben ofreciendo resultados. De igual forma deben evitar donantes inescrupulosos, que ofrecen fondos fáciles a corto plazo, pero que a largo plazo los pondrán en difíciles situaciones, políticas y económicas.