Sentado en la parte trasera de un taxi Mercedes Benz modelo pinolero comienzo a jugar con la pantalla instalada en la parte posterior del asiento delantero. Presiono la opción de GPS y me hipnotizo viendo como el punto amarillo en el monitor se mueve en el mapa digital mostrándonos como atravesamos la calle quince de Septiembre. Nos detenemos donde fue el Centro Comercial Cardenal a esperar que pase el tranvía turístico de Tiscapa, este lugar era famoso porque fue el primer centro comercial con escaleras eléctricas en Nicaragua. Ahora consistentemente se encuentra instalada la planta más avanzada en Centro America para producción de escaleras automáticas. Es interesante pensar cómo o por qué al presidente de esa compañía se le ocurrió instalar la planta justo aquí, habrá sido por algo de mercadeo gratuito, superstición o meramente coincidencia. Sea como sea, la planta es un éxito y ahora producen las escaleras de los edificios más modernos en el área. El taxi arranca nuevamente y continúa por la avenida Bolívar, hacia donde antes estaba el viejo hotel Balmoral, popular entre los Managuas por su piscina ubicada en al azotea donde los clientes podían tomar baños nocturnos. Hoy en ese mismo lugar yace el museo de arte moderno latinoamericano conocido como MOMAL. Único en las Américas y perfecto para relajarme después de haber afrontado nueve horas de exámenes.
El taxi se estaciona frente al museo mientras el contador del taxi envía automáticamente vía purpletooth la factura a mi celular. En ese instante yo solo tengo que apretar la opción “si” y automáticamente los fondos son transferidos a su cuenta.
Al llegar al MOMAL me acerco a la pantalla donde anuncian todas las presentaciones. Este mes lo llaman “El Tiempo” hay un especial llamado recreando el pasado. Con exposiciones de todos los grandes avances en Latinoamérica, década a década. La exposición es un esfuerzo entre los artistas plásticos y los grandes historiadores del momento. También hay otra exposición que se titula viéndolo crecer desde varias perspectivas. Esta llamó mi atención. Busco dentro de mi bolsillo mi carnet de estudiante para entrar gratis y se lo entrego a la señorita de la entrada. Ella me queda viendo y con una sonrisa tierna y una seriedad profesional me dice:
“Señor lamento decirle que su carnet ya expiró. Debería de renovarlo con la universidad.” Dejaría de ser, la ley de Murphy siempre al ataque. Yo sabía que la tarjeta solo tenía un mes de vigencia después de graduado, pero pensaba que todavía estaba activa. Le pregunte cuánto esta costando la entrada y de la misma forma que pague el taxi también pago el ticket de entrada. Qué barbaridad! espero me llamen pronto de Tecnicarao. Esto de no tener ingresos no es chiste, sobre todo en una sociedad donde el 99% de la población tiene trabajo. Si esta semana no recibo una llamada, voy a visitar las oficinas de buscadores de empleos para que me ayuden a encontrar algo pronto.
Siempre me pregunto como hacían mis abuelos para vivir en una Nicaragua más atrasada y con problemas sociales y económicos. Me imagino que debe haber sido duro vérselas solos y tener que buscar como sobrevivir a la costa de uno mismo en un país sin capacidad de emplear a más gente. Aunque mis padres me comentan que toda época tiene sus ventajas y desventajas. Por ejemplo, durante la famosa época de los 80, había carencia de todo a causa de la guerra. Y exceptuando por algunos ricos y varios de la cúpula Sandinista que lo tenia todo, desde Jeeps hasta casas millonarias, el resto de Nicaragüenses vivían todos en una austeridad total que hacia que la sociedad se uniera y compartiera lo poco que se encontraba en el país. Las señoras se repartían las vacas antes que las mataran! Y la red de amas de casa estaba al tanto de cualquier importación de embutidos de Rusia o y hasta de Yugoslavia. Los cupones de gasolina se canjeaban como naipes. Es cierto que trabajo había poco, pero tampoco existían bienes que comprar, así que la gente no sufría tanto el no tener mucho dinero y las diferencias adquisitivas casi no se notaban. La gente disfrutaba de fiestas y reuniones donde se dedicaban a beber, comer y componer el país hablando tratando de no pensar en la gente joven que moría en combate en las afueras de managua. Los que no se acostumbraban a vivir de está manera migraban a Estados Unidos o Canada donde eran recibidos con los brazos abiertos.
El túnel de la entrada al museo es increíble. Está hecho de un material transparente glaseado que permite ver sombras de personas desnudas moviéndose a lo largo del túnel. Me contaron que las personas son personas del grupo de danza, cada bailarina práctica danza en una recamara frente a varios juegos de lámparas que permiten crear sombras de tamaño real. Contiguo al túnel hay bancas que permiten a los visitantes sentarse y vislumbrar los movimientos y siluetas de las bailarinas.
A la salida giro a la derecha donde hay una gran piscina de agua salada, la cual produce colores diferentes, actuando como un prisma. Las luces se reflejan en las paredes blancas donde vuelan un sinnúmero de mariposas amarillas dando un toque mágico a la escena. Mientras voy caminando por el cuarto mi celular suena, una llamada de Tecnicarao.
-Alo
-Hola Si, Don Pascual,
-Si, le escucho.
-Le hablo de Tecnicarao. Nos gustaría tener una segunda entrevista con usted. Su examen marco uno de los más altos puntajes este año. ¿Qué le parece reunirse con nosotros el día de mañana?
-Claro, con gusto. ¿ a que hora?
-Lo esperamos a las 9 de la mañana. Por favor venga de traje formal, que queremos tomarle la fotos de la identificación para ir preparando papeleo por si acepta nuestra oferta.
-Claro, claro, ahí estaré.
Que felicidad! No lo puedo creer. No pensé haber logrado tan buen examen. Habían varias preguntas de las cuales tenía idea pero no estaba 100% seguro, y cada vez las preguntas eran más difícil. Por un lado yo sabía que este examen es inteligente y que cada vez que contestas una pregunta bien, la siguiente se torna más difícil. Por eso una parte de mi sabía que iba bien, pero las preguntas eran cada vez más confusas y me quedaban dudas de todas mis respuestas! Que emoción, tanta que no creo poder seguir con el recorrido del museo. ¡Tengo que ir a preparar mi traje! A continuarse....
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jueves, 2 de septiembre de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
Las Aventuras de Manolo Pascual - Capitulo I
I. Oportunidad de Trabajo en TecNicarao
Hoy por la mañana recibí una invitación para continuar con la tercera parte de mi proceso de aplicación para un puesto en TecNicarao, mejor conocida como TECNI, una empresa dedicada al desarrollo de aplicaciones para Nokia, Google y Amazon. La competencia para entrar a trabajar con ellos es brutal, considerando que es una empresa con treinta mil empleados, casi todos nicaragüenses y preparados con tecnología de punta en las mejores universidades del occidente del país.
Escuché por primera vez sobre el puesto en una feria robótica que se lleva a cabo año tras año en León, Nicaragua. Mientras observaba un sencillo robot doblador de varillas de hierro, un viejo amigo scout de TECNI se acerco y me comento sobre la posición. El mismo día, por la noche, envié mi aplicación y cual fue mi sorpresa que el día siguiente fui invitado a realizar un examen de ubicación en las oficinas de Google Nicaragua.
Google es socio minoritario de TECNI. Encargado de realizar y evaluar las pruebas de aptitud para cualquier contratación. Al parecer el examen es uno de los más difíciles de la región, pero aun así me siento bien preparado. La educación en Nicaragua dio un salto milagroso hace 60 años y hoy contamos con uno de los mejores sistemas en el mundo. En los últimos años varios países como China y la India han intentado implementar nuestros programas de educación a lo largo de sus provincias para mejorar su calidad de vida.
Las oficinas centrales de Google Nicaragua están ubicadas al costado sur-este del lago Xolotlán, en la calle costanera, lugar donde se ubican la mayoría de organismos no gubernamentales y embajadas. Me gusta mucho ir por el lago y recorrer las calles llenas de turistas en bicicletas o maniobrando veleros. Recuerdo que hace un par de años mi papá me llevaba a pescar y me contaba como el lago antes era utilizado como basurero. Siempre me pareció increíble pensar que esas generaciones malgastaban el agua que ahora simboliza el 20% de nuestras exportaciones. Se gastaron millones para poder recuperar el lago y mi papá siempre terminaba el cuento diciendo, “hijo, no hay peor costo que el de la ignorancia”.
Yo vivo en San Judas, para ser exacto en la 1198 los cocos. Para llegar a TECNI tengo que tomar el subterráneo en el Zumen y bajarme en la estación central Altamira para luego tomar el autobús que me llevará al lago. Son casi las 9:30 am de la mañana y el 95% de la población esta trabajando, así que el subterráneo está completamente despejado. A esta hora los trenes se movilizan cada media hora. Así que mientras espero sentado en una de las bancas de la entrada, aprovecho para repasar lo que me pudieran preguntar en el examen. No estoy nervioso, estoy decidido a tomar este examen como un reto, una prueba de mi potencial. Una voz femenina en los parlantes avisa el arribo de mi tren rumbo al Este. Cierro mi cuaderno y camino hacia una de las puertas del tren. Ya no quiero seguir estudiando, prefiero descansar el resto del viaje y entretenerme con los anuncios que se pueden ver a lo largo de todos los túneles.
Una vez en Altamira, tomo la salida más cercana al Norte. La concurrencia de personas aglutinadas delante de los mostradores de las tiendas más prestigiosas como Nahuatl, Channel, Prada, Armani, no me dejan caminar a mi propio paso. La calle empedrada de Altamira es ahora uno de los tantos centros turísticos de Managua. Respiro el aroma de la ristra de restaurantes ubicados al otro extremo de la calle, comidas tailandesas y chinas predominan aunque nunca falta la comida nica, india e italiana. A diferencia de la zona Hippos, Altamira es una ciudad universitaria, que gira en torno a la Universidad de Ciencias Comerciales y sus estudiantes. Varias ciudades universitarias crecieron en Nicaragua a raíz de la revolución académica vivida por mis abuelos.
Me divierte ver una serie de estudiantes brasileños, americanos y cubanos rondando las calles vestidos de manera sport y cargando nuestras famosas bicicletas Rallycaché. Ahora famosas en todo el mundo pues fueron uno de los primeros sistemas de moto-bicicletas eléctricas desarrollados para que las personas pudieran prestarlas y regresarlas en cualquier puesto cercano a su punto de destino. La red de ciclistas ha crecido tanto que prácticamente se puede ir a todas partes de Nicaragua en bicicleta. Gran parte del éxito de este sistema se debió a una corriente de reforestación que acompaño este proyecto. Casi todas las rutas ciclísticas están bajo sombra. La alcaldía de Managua compara las rutas ciclísticas con los ríos y el lema es “Un río sin sombra no existe, tampoco un ciclista asoleado.”
Para que el sistema funcionara se creó un sofisticado sistema de identificación de la población. Hoy 99.9% de la población cuenta con su carnet de identificación y cada ciudadano tiene una serie de incentivos para usar este tipo de medios de transporte. Los señores siempre cuentan lo duro que fue organizar Nicaragua para llegar a tener este tipo de privilegios. Cada individuo tiene una cuota establecida de uso gratis de la bicicleta. Esta cuota se calcula midiendo la distancia entre el domicilio y el lugar de trabajo de cada individuo, este total se multiplica por dos y luego por los días al mes que se trabaja. Los fines de semana el servicio es pagado. Este dinero recaudado sirve para el mantenimiento del servicio. La mayoría de cobros se realizan vía celular, prácticamente todos en Nicaragua manejan uno.
Esta vez decidí tomar el autobús para estar más enfocado a la hora de tomar el examen. La ruta 370 pasa cada 10 minutos y transita en la carretera principal de Altamira de Sur a Norte hasta llegar al lago. Tengo suerte, al llegar a la estación de bus me encontré con el bus estacionado. Me gusta viajar en bus porque es una buena manera de conocer gente interesante. Como buen Nica, siempre dispuesto a aprovechar cualquier molote para platicar. Esta vez el bus solo tenía un par de estudiantes que se habían tomado la tarde libre para ir a nadar al lago. Así que aproveché para dedicarme a pensar nuevamente en mi examen. En veinte minutos estaré sentado solo frente a un examen que podría definir mi futuro…..a continuarse.
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Las Aventuras de Manolo Pascual
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